Ayer arrancaron todas estas hojas de un cuaderno que era rojo. Aún tiene las grapas colgando de un lado. He pensado en pegarlo, tratar de arreglarlo de alguna manera. Han pasado dos años desde que arrancaron las hojas del cuaderno, y nadie se ha preocupado por él. Creo que yo llegué en el momento indicado.
Ha pasado ya un mes. Dudo que todo esté normal, bueno, eso opinaba la señorita cuando me vio ingresar. Las carpetas están vacías, pero a través de ellas juegan el viento y el tiempo; a ver quién se alcanza primero.
¿Me recordarán? Era pequeña, tenía el cabello sujetado, llevaba el mismo uniforme que todas las demás, y la chompa; era un poco más grande de lo normal. Había ajustado muy bien las cintas del cabello, como para que ningún mechón estuviese suelto.
Han crecido, ese ha sido el mayor rumor del verano; que todos han crecido y han cambiado. Que cada uno ya está marcando un curso, que cada uno ya se ha inventado su propio discurso.
Mi madre aún sigue pensando en que todo eso fue una idiotez. El dejar que me saliese de la antigua escuela, y el meterme en la que siempre estuve. Sí, madre, fue una tontería, una idiotez; algo que sólo tu hija, puede pensar.
¿Acaso me sorprende que me llamen rara? Hola, soy rara. Espero que tú tengas muchas copias, como para no considerarte raro. Colócales muchos hilos, así las podrás manejar a tu antojo. Y si quieres ponerles un nombre: Marionetas.
Has descubierto algo ¿Qué estoy loca? ¿Qué soy rara? No, que he nacido al revés. Que Dios me ha concedido la mayor gracia: Nacer al revés. Mi cuerpo nació al revés; mi mente y mi ser, también.
No me sorprende ni un poquito, porque en todos estos escritos, hay cosas que no coinciden con lo real. Porque, en parte no soy real. En parte tengo un yo extraterrestre.
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